Clave de altura: La hidratación es esencial para el éxito en altura Actualizado el 02 May 11:45 , 0 comentarios

En actividades de montaña es fundamental mantener una excelente hidratación y debe estar acompañada con una alimentación que promueva una correcta digestión que te permita reponer las cantidades necesarias de líquidos, sodio y potasio.

A gran altura la presión atmosférica disminuye lo que conlleva a los montañistas a padecer una serie de efectos y adaptaciones fisiológicas que pueden tener gran impacto en su rendimiento físico y alterar la sensación de apetito.

El mal de altura o mal de montaña es la principal consecuencia de una mala hidratación. Si te da mal de altura te sentirás como si estuvieses agripado, o con resaca. Puedes experimentar mareos, náuseas y vómitos, agotamiento general, dolor de cabeza, respiración rápida y corta, elevación del ritmo cardíaco y trastornos del sueño. En casos de altitudes extremas, por sobre los 8.000 metros, podría llegar a ser mortal. Es muy importante que te hidrates, alimentes y realices una correcta aclimatación para que tengas éxito.

En actividades de altura es recomendable consumir de 3 a 5 litros de líquidos al día durante y después de la actividad acompañados de alimentos con carbohidratos y sales que permitan una correcta y constante reposición de energía oxigenando los músculos para mantener los sentidos en buen funcionamiento.

A más de 4000 metros, si consideramos la altitud, la intensidad del ejercicio aumentado por transportar el peso de la mochila, las pendientes y el incremento de la frecuencia cardíaca hace que el montañista se hiperventile durante las ascensiones y por ello se hace indispensable el consumo de muchos líquidos durante el día y especialmente durante la actividad. Esta hiperventilación hace que tengamos un mayor riesgo de deshidratación. Por si esto fuera poco, una mala reposición de líquidos disminuye el volumen sanguíneo, lo que provoca que el organismo sea más ineficiente y que haya un menor suministro sanguíneo a las partes más frías del organismo como orejas, pies o nariz, aumentando el riesgo de congelaciones, algo muy frecuente en ascensiones de más de 8000 metros.

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Según estudios realizados entre los diferentes problemas que se pueden experimentar en las expediciones y actividades de altura, es una pérdida de peso corporal. A partir de una pérdida del 2% del peso corporal el cuerpo ya empieza a sufrir los efectos de la deshidratación, descendiendo la funcionalidad celular, la presión arterial media y el gasto cardíaco. Esto conlleva a una mala oxigenación corporal que provoca una activación temprana de las vías anaeróbicas, aumentando el lactato y provocando antes la fatiga muscular. Afecta también a los sistemas cardiovascular, termorregulador, metabólico, endocrino y excretor, y provoca la aparición temprana de fatiga física y mental durante el ejercicio.

Para la hidratación en altura se recomienda consumir mucha agua y bebidas hidratantes isotónicas. También es muy recomendable el consumo de sopas, además de ser ricas en sodio y aportar sales, también nos permiten termo regular el cuerpo al tomarlas calientes.

La hidratación es un principio fundamental que debe saber todo deportista, y sobre todo los practicantes del montañismo y alpinismo, debida los agravantes del propio medio. Se debe hidratar correctamente el cuerpo tanto antes, durante y después de la actividad física.